Fomento de la innovación en las universidades venezolanas



La incorporación del proceso de innovación representa un componente vital de la perspectiva del proceso interno de toda organización. Representa la importancia de  caracterizar  los segmentos del mercado que la organización desea satisfacer con sus productos y servicios futuros, y de construir y desarrollar todos aquellos insumos que logren satisfacer los diversos sectores seleccionados.

Por Henry Arvelo (*)


Se requiere de los procesos de investigación, diseño y desarrollo que dan paso a nuevos productos y servicios que permiten generar ingresos y beneficios sociales. La innovación vista como un importante inductor  representa un elemento clave  para la gestión de toda organización con visión a futuro.
La innovación debe insertarse en los nuevos paradigmas de trasmisión de información que permita a los profesionales enfrentar lo desconocido y afinar todas las capacidades creativas que permitan atender las situaciones reconocidas y las no atendidas también, insertas en la dinámica del contexto social, económico y cultural.

En América Latina se encuentran  obstáculos para  una mayor gestión en todo lo referente al aspecto de la innovación como por ejemplo la necesidad de un mayor financiamiento para la dinámica de la transferencia de tecnología y el desarrollo integral de negocios pero lo más importante el logro por satisfacer las necesidades de nuestras comunidades. Existe la necesidad de actualizar y ampliar permanentemente la capacitación de los profesionales que hacen vida en las empresas, en los espacios científicos y académicos, en las organizaciones emprendedoras, en las instancias encargadas de la gestión de tecnología y de la innovación, etc.

Particularmente en Venezuela, la cooperación entre el sector científico especialmente el universitario y la empresa, es débil debido a la mutua subestimación y falta de confianza, junto a una percepción diferente de su papel en la sociedad, con lo que es difícil establecer canales de comunicación permanentes y apropiados, lo que no ocurre en los países desarrollados, donde los centros de investigación y desarrollo participan activamente en el proceso innovador. 

La ausencia de fuertes vínculos entre la universidad y el sector productivo no puede sólo atribuirse a la actitud de las empresas, sino también a nuestras universidades. Es común pensar  que sólo los productos que la empresa desarrolla son los adecuados a los requerimientos del mercado y de la sociedad. 
El desarrollo de las capacidades en ciencia, tecnología e innovación resulta decisivo para fortalecer la potencialidad productiva de nuestros países y poder satisfacer demandas sociales,  en orden a que logren alcanzar niveles suficientes de prosperidad e insertarse con éxito en el contexto económico mundial. Asimismo, la ciencia, la tecnología y la innovación pueden contribuir a mejorar la capacidad institucional del Estado y los mecanismos de reproducción de la sociedad, mejorando la cohesión social.
El desarrollo de nuevas alternativas que generen ciencia, tecnología e innovación obliga a formar profesionales capaces de abordar con responsabilidad ética, social y ambiental, los retos de una sociedad que demanda soluciones a múltiples y complejos problemas de desarrollo. Es precisamente en las universidades donde se debe fomentar la solución de problemas a través de la indagación de sus contextos, análisis y desarrollo para lograr la transferencia del conocimiento en su expresión social y económica.
Estamos en tiempo de transitar cambios de todo orden, en lo económico, político, cultural, social, tecnológico y epistémico, de otras formas de abordar el conocimiento científico y la innovación y son las universidades las que conforman los espacios naturales donde se construyen y se genera la ciencia y la tecnología. Nuevos conocimientos sin límites aparentes generan discusiones en torno a su practicidad y a los productos que puedan generar y responder a las necesidades del entorno.

Por eso la importancia de formar profesionales con valores, aptitudes y actitudes para la innovación reorientando una definición del conjunto de competencias hacia donde se deben orientar la acción de la enseñanza a través del proceso de formación.

(*) Profesor de la Universidad Central de Venezuela en Pregrado y Postgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

Antropólogo.

Especialista en Mercadeo para Empresas.

Msc. en Gerencia Empresarial y cursante del Doctorado en Gerencia de la Universidad Central de Venezuela.